En el mundo del vino, innovar no siempre significa inventar algo nuevo. A menudo, la verdadera innovación consiste en mirar hacia atrás, entender qué hacían bien quienes nos han precedido y traerlo al presente con criterio, conciencia y personalidad propia.
En Celler Piñol entendemos la innovación como una actitud. Es la voluntad constante de no quedarnos quietos, de cuestionarnos cómo elaboramos, por qué lo hacemos así y cómo podemos expresar mejor nuestro territorio. En una zona como la Terra Alta, con una tradición vitivinícola profundamente arraigada, innovar es también un acto de respeto: escuchar la tierra, la uva y la historia, y tomar decisiones valientes.
La Brisada: un vi brisat como respuesta contemporánea
De esta manera nace La Brisada. Un vi brisat (vino brisado) que recupera una técnica ancestral —la fermentación del mosto en contacto con las pieles— y la reivindica como una respuesta actual a la manera de entender el vino hoy. Durante siglos, esta fue la forma natural de hacer vino blanco, sin prisas ni intervenciones innecesarias.
El vi brisat es memoria líquida, pero también es presente y futuro. En un contexto donde cada vez se valora más la autenticidad, la mínima intervención y la expresión del terruño, esta manera de elaborar toma todo el sentido. No es una moda: es una decisión consciente.
DO Terra Alta y el reconocimiento del Vi Brisat
La DO Terra Alta ha sido pionera en este camino, siendo la única denominación de origen en España que reconoce oficialmente el Vi Brisat (Vino Brisado) como categoría propia. Un paso clave que pone en valor una elaboración singular, profundamente vinculada al territorio y a la Garnacha Blanca.
Este reconocimiento no solo protege una manera de hacer, sino que proyecta la Terra Alta como una DO con identidad, criterio y capacidad de innovación real.
Para elaborar La Brisada seleccionamos una Garnacha Blanca de viñas viejas, vendimiada manualmente en cajas pequeñas. Una vez en la bodega, la uva se despalilla y se pisa, y el mosto macera con las pieles durante una semana a baja temperatura.
Después del prensado, el mosto fermenta de manera espontánea en depósitos de acero inoxidable. Es el primer vino de Celler Piñol elaborado sin sulfitos añadidos, con el objetivo de expresar al máximo la tipicidad de la uva, del suelo y del clima de la Terra Alta.
Un vi brisat gastronómico, fresco y con carácter
El resultado es un vi brisat con textura, intensidad aromática y una acidez vibrante que le aporta frescura y equilibrio. Un vino atrevido, versátil y gastronómico, pensado para maridar con platos como foie gras, pastas o pizzas con trufa, platos en escabeche, sushi o quesos.
Para Celler Piñol, innovar es tomar decisiones honestas. Apostar por vinos con alma, que expliquen de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. La Brisada no es solo un nuevo vino dentro de la bodega: es una declaración de intenciones y una manera clara de entender el futuro del vino en la Terra Alta.
